MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS 50 AÑOS DE VIDA CONSAGRADA DE LA HNA SOCORRO
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La alegría del evangelio en la vida consagrada, es el lema que el Papa Francisco ha escogido para la jornada de la vida consagrada que hoy celebra la Iglesia. Alegría que nace del encuentro con Jesús, que como dice el Papa: llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Cristo. Hoy estamos contentos y llenos de alegría de poder celebrar los 50 años de fidelidad en la vida consagrada de nuestra hermana Socorro en la Congregación de la familia de Corde Jesu. La Iglesia nació del corazón de ese Cristo que colgado en la cruz atrae a todos siendo la lección permanente del amor con un corazón abierto como su Iglesia para formar la gran familia de los cristianos que quieren ser discípulos misioneros de Jesús. Medio siglo de vida consagrada, ciertamente que es una gracia de Dios muy grande, tanto para la persona que puede cumplirlo, como para toda la comunidad que lo podemos celebrar compartiendo con ella esta alegría. Hermana Socorro, nos sale del corazón decirla gracias por su fidelidad, pero en esa palabra está encerrada toda una vida cargada de amor, de sacrificio y de cruz, de ilusión y esperanza de momentos tristes y de ilusiones cumplidas. Hoy es día de bendecir al Señor, Dios del amor. A Cristo Jesús cuyo corazón ha sido el motor de toda su vida, bendecir al Señor quien merece todo honor y gloria porque su divino corazón derramó hasta la última gota de su sangre por nuestros pecados. Un corazón llagado por nuestro amor, que nos grita desde su pecho, como lo contemplaría su fundadora María Magdalena, que quiere como dice su lema,” amor y reparación”, reparación que no debe ser otra acción sino amor, como decía Sta Teresa: amor con amor se paga. Que él encienda nuestro corazón haciéndolo un corazón como el de él, misionero, apostólico, con sed de almas para Dios. Si pudiéramos volver a recorrer ese camino de estos 50 años de fidelidad veríamos las rosas y espinas con las que día a día, año a año ha bordado la ofrenda de su vida agradable a Dios, la misma que no pudiera haber llegado hoy si el mismo amor de Dios no nos sostuviera. Decía el papa Francisco a los religiosos que debemos despertar al mundo con un corazón tierno y dulce no acido. Y es que el amor a Él, todo lo convierte en dulce, desde las amarguras más profundas, desde las lágrimas más sinceras. Como la abeja trasforma el néctar de las flores en la miel más pura. “Invita el Papa a alimentar una fe capaz de iluminar vuestra vocación, decía “ Os exhorto a hacer memoria, como peregrinación interior, del primer amor con el que Jesús caldeó vuestro corazón, no por nostalgia, sino para alimentar esa llama y para esto es necesario estar con Él en el silencio de la adoración y así volver a despertar la voluntad y la alegría de compartir la vida, la obediencia de la fe, la bienaventuranza de la pobreza, la radicalidad del amor en la castidad. Invitaba el Papa a una fe que sepa reconocer la sabiduría de la debilidad, “cuando la dureza y el peso de la cruz se hace notar, no dudéis de que la kenosis de Cristo es la victoria pascual “La alegría de la vida consagrada pasa necesariamente por la participación en la cruz de Cristo. Así fue para María santísima a la que Simeón le anuncia que una espada de dolor atravesará su corazón. Un corazón traspasado y de aquella herida brota la luz de Dios, del don del sí que los consagrados viven por amor a Dios, luz que evangeliza a las gentes. María nos trae y entrega hoy a Jesús, que Simeón lo proclama luz de las naciones. Y Jesús que se proclamó como luz del mundo nos dice a nosotros que debemos ser luz, e iluminar en medio del mundo, tantas veces en obscuridad, por ello como los discípulos de Emaús le decimos: quédate Buen Jesús, no te vayas, que anochece y se paga la fe, que las sombras avanzan y el mundo no ve, quédate por piedad porque tú eres amor, quédate con nosotros tus hijos oh divino Jesús, te decimos lo mismo que un día los de Emaús, No te vayas” … Sabemos que cuando Jesús no está en nuestra vida, caemos en una gran oscuridad queremos escuchar de Jesús aquellas palabras que diría a los discípulos de Emaús, con vosotros me quedo, y me quedo en el sagrario, donde nos aguarda en la oración, y nos aguarda en el hermano necesitado, enfermo, alejado, caído, ignorado y desposeído, en el maltratado, calumniado e irrespetado. Nos dice la palabra de Dios en los hebreos “que porque como él mismo fue probado por medio del sufrimiento puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba. Para liberar a los que estaban sometidos y vivían como esclavos… Estas palabras nos ponen de manifiesto que Cristo quiso salvarnos desde el sufrimiento, que es la cruz, cruz que es camino a la gloria, quien quiera seguirme, tome su cruz, sabiendo que desde ella se salva al mundo, no debemos dejarnos llevar por los profetas de desventuras, pesimistas y agoreros de catástrofes, más bien revestirnos del rostro luminoso de Cristo que es consuelo y fortaleza, que es esperanza y amor. La Vida consagrada debe ser alegría de la Iglesia, sus 50 años de fidelidad Hna. Socorro es una alegría que nadie le podrá robar a usted ni ocultar a nosotros, ha quedado sembrada en la tierra que usted desde su servicio ha ido sembrando en México, en Perú o en Ecuador en el corazón de tantas personas que le hemos podido conocer, por todo ello hoy le damos gracias a Dios y a usted. Que Dios le bendiga y llene de dones para con su sabiduría del espíritu que Dios le ha dado, siga sirviendo a esta Iglesia misionera de Puyo. Y que la Virgen María como Madre y maestra siga animando y acompañando en este camino de fe. R. Cob |
domingo, 2 de febrero de 2014
MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS 50 AÑOS DE VIDA CONSAGRADA DE LA HNA SOCORRO
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